De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria
Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac), este sector
empezó el año con una baja de entre 30 y 40 por
ciento en el número de clientes, debido al intenso
frío.
Estas circunstancias negativas se unen a las que ha venido
acarreando el sector en los últimos dos años (crisis
económica, incremento de impuestos, alza en insumos e
influenza), lo que dificulta la recuperación de la industria
durante 2010.
Sin embargo, empresas como La Mansión, que
inicia la comercialización de su modelo de franquicia; Las
Gaoneras, una de las firmas franquiciantes más
sólidas de nuestro país, y El Barril del Tapeo, marca
española que empieza su expansión en México,
siguen apostando a la franquicia como un diferenciador para superar
las adversidades.
Adiós a la informalidad
La Mansión ha sido uno de los restaurantes
de mayor tradición en la ciudad de México, y hasta
hace poco pertenecía a la familia que lo fundó.
Con la adquisición de la cadena por parte de la empresa
International Meal Company (IMC), el modelo de franquicia -se
habían otorgado franquicias a familiares o amigos, pero de
manera informal- se profesionalizó.
Omar Bautista Cabello, director de mercadotecnia de IMC,
comentó que aunque las ocho unidades que están
operando hoy en día salieron bien libradas de las
adversidades de los últimos dos años, están
conscientes de que para tener una expansión acelerada de la
marca eran necesarios recursos de terceros.
Para ello, la marca está comercializando tanto el modelo
para un franquiciatario operador como para alguien que sólo
quiera poner el capital.
"La inversión que se requiere es muy alta y la
operación de un restaurante La Mansión es muy
compleja; por ello, sólo otorgamos la franquicia a
empresarios que tengan experiencia en el sector o que hayan
trabajado en el manejo de alimentos.
"Y para alguien que tiene la inversión, pero no la
experiencia, activamos el modelo en donde nosotros operamos el
restaurante y cobramos un porcentaje por el servicio.
"La ventaja es que nosotros contamos con toda la experiencia del
sector y el inversionista puede participar en la toma de
decisiones, sin necesidad de dedicarle 100 por ciento de su
tiempo", explicó Bautista Cabello.
El directivo afirmó que aunque sus
políticas restringen su potencial de franquiciatarios, ya
que además de una alta inversión solicitan gente con
experiencia previa, confía en el alto posicionamiento de la
marca para atraer inversionistas.
"Somos una marca con más de 50 años en un mercado
donde los restaurantes van y vienen. Incluso ya tenemos clientes
llamados ´mansioneros´, que han tomado el venir a
nuestros restaurantes como una tradición. Pocas marcas
pueden presumir de esta preferencia", agregó.
La licencia de la marca tiene un costo de 250 mil dólares y
se requiere de una inversión de ocho millones de pesos en la
adecuación del local de 600 metros. En el caso del modelo de
franquiciatario operador, cobran 7 por ciento de regalías y
2 para mercadotecnia.
"La recuperación de la inversión se puede dar en dos
o tres años, pero lo interesante es que en este periodo el
restaurante vale el doble o incluso el triple de lo que el
inversionista pagó", apuntó Bautista Cabello.