Con una inversión de 6.2 millones de dólares
y la generación de 350 empleos como mínimo, siete
empresarios peruanos llegaron al mercado mexicano para expandir sus
restaurantes bajo el modelo de franquicias.
Son restaurantes de comida típica peruana, dirigidos a los
segmentos de la población A y B, con un ticket de consumo
promedio de entre 400 pesos y 80 pesos por persona y un rango de
inversión por unidad de entre un millón de
dólares y 55 mil dólares.
Son proyectos denominados llave en mano y generan entre 16 y 18
empleos por unidad, pero hay restaurantes que requieren alrededor
de 60 empleos.
José Antonio, Las Brujas de Cachiche, Las Canastas, Caplina,
Estadio Fútbol Club, El Escondite del Gordo y Pez-on; todos
han tenido éxito en Perú y el resto de los
países sudamericanos, incluso en Estados Unidos y Europa, y
buscan replicarlo en la República Mexicana.
El embajador de Perú en México, Carlos
Bérninzon Devéscovi, destacó que estas
franquicias son la muestra gastronómica más
representativa de su país.
"Son carnes, pescados y demás, con los sabores y el
sazón de Perú, y han tenido buena aceptación
en el mercado mexicano", dijo Arturo Brake, socio director de
Restaurantes La Mar, durante una conferencia de prensa en la
Embajada de Perú en México.
Por ejemplo, La Mar, una cadena de restaurantes peruana que lleva
operando desde 2006 en México, cuenta con tres unidades
propias y planea desarrollar entre 8 y 10 unidades bajo el modelo
de franquicias en los próximos 5
años.
El gerente de mercadotecnia de la firma consultora Feher &
Feher, Diego Argiró, señaló que estos
restaurantes son una buena alternativa de inversión para
aquellos empresarios que no le temen a la desaceleración y
buscan oportunidades para seguir creciendo.