MIEDO COMO MOTOR, NO COMO FRENO

Por: Ferenz Feher, CEO Feher Consulting

Dicen que el miedo es uno de los sentimientos más primitivos que tenemos como seres humanos. El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Entenderlo es sólo el primer paso para superarlo, porque una vez que salimos adelante, nunca seremos los mismos.

Estos días no han sido fáciles para el mundo. Las noticias sobre la pandemia han desatado miedo, no sólo en el ámbito de la salud. Empresarios de todas las latitudes se muestran preocupados por el presente y sobre todo, por el futuro; pero ¿de qué sirve asustarnos?

Lo primero que debemos entender es que en sí, el problema no es el miedo, es el miedo el que nos indica que hay un problema. Los problemas que existen en la actualidad nos remontan a una realidad personal y relativa, donde lo que es bueno para uno, no es lo mejor para todos. Por ello, ante esta realidad, tenemos que sacar a flote nuestra mejor versión como seres humanos.

La dinámica del miedo suele presentarse en cuatro etapas, mismas que pueden presentarse en orden o desorden, dependiendo de la capacidad de cada persona para superarlo:

1. Imaginación

Como seres humanos, nuestra capacidad de sentir miedo es impresionante. Somos capaces de inventar un panorama fatídico, adelantándonos a los hechos y generándonos ansiedad y un mal momento para todos. Pese a todo lo que conocemos sobre el miedo, seguimos preparándonos ante escenarios terribles, porque nuestra mente trabaja mucho más rápido cuando está alerta y así busca ponernos a salvo.

Lo bueno de esta etapa es que nos prepara para afrontar lo que venga, de acuerdo a nuestro conocimiento sobre el problema. Nos pone en diferentes situaciones, para desarrollar soluciones adecuadas.

2. Miedo

Abrazar el miedo sobre la realidad que nos atraviesa es quizás, una de las etapas más oscuras dentro de nuestro entendimiento. Al tener miedo, no sólo cambia nuestra respiración, nuestra voz se vuelve más tenue y los nervios se hacen presentes en cada una de las actividades. Es en estos momentos donde tenemos que “abrazar al tigre y dejarlo que nos coma”.

3. Bloqueo mental

La incertidumbre llega al peor momento. Nuestra capacidad de pensamiento está paralizada, no tenemos más que el miedo apoderándose de nuestros sentimientos y se encuentran bloqueados. También puede ocurrir que durante este lapso, las ideas más descabelladas pasen por nuestra mente: huir, cerrar el negocio, dejar a tu familia… Todo lo que hagas o no hagas será vital para salir del problema.

4. Experiencias anteriores y recuerdos

La problemática está presente, los sentidos se bloquearon y debemos entender lo que sucede a nuestro alrededor. El cerebro empieza a buscar posibles soluciones y usa como primeras herramientas la memoria y el recuerdo. ¿Qué se hizo en una situación similar? ¿Cómo se parece este evento al anterior? Tienes dos opciones claras: usar la experiencia para salir adelante, o estancarte pensando que la vez anterior que te enfrentaste a algo parecido, no lo lograste. Es vital que en esta etapa lo veas de este modo: el miedo debe ser tu motor, no tu freno.

Las circunstancias de hoy son nuevas para muchos, o para casi todos. Pero podemos partir del conocimiento. No es la primera pandemia a la que nos enfrentamos como especie. Es una nueva oportunidad para ver de otro modo las cosas; es preciso verlas desde el lado creativo. Recordemos que en el pasado, las personas creativas sacaron a la luz obras de arte, novelas y teorías que nos hicieron avanzar como civilización.

Pero para que eso ocurra, tenemos que aprender del miedo y hacer del mismo, nuestro motor para ser mejores. Porque como dice la escritora española Mónica Fusté: “El miedo siempre nos acompañará, mientras sigamos creciendo”.



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